COMO PAS, APRENDISTE A NEGARTE A TI MISM@ – Maria Gómez

No ser escuchado no es razón para guardar silencio.

Victor Hugo. Los Miserables.    

Como persona altamente sensible en esta sociedad, puedes sentir que tu manera de ser no es valorada, que no se reconoce quién eres y lo que tienes que ofrecer, o puedes pensar que no tienes nada que aportar a este mundo que tiene unas reglas que la mayoría de veces no van contigo.

El que
otros no puedan entender muchas de tus reacciones o las malinterpreten te ha
llevado a interiorizar que tus experiencias, sentimientos y pensamientos no son
válidos, o son menos importantes que los suyos
. Y así, a
lo largo de los años es probable que hayas aprendido a no confiar en tus
propias reacciones, pensamientos y emociones, es decir, has aprendido a
invalidar tu manera de sentir, e incluso de ser.   

La invalidación
es una forma de negar, ignorar, minusvalorar o hacer bromas sobre las
experiencias y sentimientos de otros
(o de uno mismo). Es muy
sutil, muy común y a menudo sin mala intención. Uno de los problemas con la
invalidación es que la puedes haber normalizado tanto que ya te es muy difícil
reconocer que lo haces.

Puedes
haber vivido esta invalidación desde pequeño, cuando tus padres o cuidadores
que no conocían el rasgo de la alta sensibilidad, no pudieron darte las
explicaciones correctas a por qué reaccionabas de la manera en que lo hacías
.

No sabían por qué a ti te molestaban cosas que a la mayoría no les
molestan, por qué llorabas por cosas que a otros les parecen insignificantes, o
si te daban rabietas porque tu sistema nervioso estaba muy estimulado y esa era
la única forma que tenías de quejarte.

Tu tenías una manera de percibir el mundo y al expresarla en voz
alta o manifestarla de otra forma, te llegó el mensaje de que tu forma de
sentir, pensar, percibir o incluso de ser era no solo diferente, sino de alguna
forma defectuosa.

Y
aprendiste a desconectarte de tus propias sensaciones, de tu cuerpo, de tu
instinto y de ti mismo.
Aprendiste a dudar de aquello que te sucedía
por dentro y a preguntarte si estabas loco o te pasaba algo raro. Aprendiste a
internalizar tu dolor hasta hacerlo incluso subconsciente.

El problema por supuesto nunca fuiste tú ni tu manera de ser, ni
la alta sensibilidad. El problema es que
nadie te supo dar una explicación de a qué se debe esa diferencia en el sentir
y percibir.

Y tu
mente
, como todas las mentes humanas, necesita dar sentido a las cosas,
necesita tener una explicación de quién eres, así que con toda probabilidad buscó respuestas en los sitios equivocados.

Y en estas explicaciones había y hay mucho de auto invalidación, ya que es muy fácil pensar que estás loco
o que lo que sientes son imaginaciones tuyas si todo y todos a tu alrededor
parecen sentirlo de manera muy diferente a ti.

Y poco a poco, aprendes a no
expresar tus propias necesidades estás tan desconectad@ de ti, que ni siquiera
las conoces, o no las consideras importantes
. O aprendes a estar en
relaciones abusivas porque sientes que eres tú el problema ya que reaccionas
demasiado fuerte, que eres demasiado sensible, que te afecta todo mucho más que
a los demás.   

Aprendes que
mostrar tus emociones es algo de lo que sentirte avergonzado, y que es mejor guardarte lo que sientes,
porque lo más probable es que los demás no lo vayan a entender o que se vayan a
burlar.

Puedes incluso llegar a odiarte y rechazarte, y a ser incapaz de
ser bondadoso y compasivo contigo mismo. Utilizas
la auto-invalidación como una forma sutil y perversa de negar lo que ves, lo
que sientes, lo que eres
.

Tienes
tan internalizada la voz de la sociedad que te ha ido repitiendo que tu
experiencia o no existe o es menos válida, que ni siquiera te das cuenta que NO
ES TU PROPIA VOZ.

Pero todo el mundo necesitamos sentir que de alguna manera nuestra
realidad y nuestra forma de experimentarla es válida. Necesitamos sentirnos vistos y escuchados.

Y aunque es agradable que los demás nos entiendan y validen lo que
experimentamos, la validación más
importante que necesitas es la tuya propia
.

Entender el rasgo de verdad y aprender a gestionarlo correctamente
es lo que te va a permitir tu propia validación, el que te conozcas y atiendas
tus propias necesidades y te trates bien.

La validación no tiene que ver con mentirte a ti mismo, o con no
reconocer si tienes algún problema o has hecho algo mal. Tiene más bien que ver con aceptar tu propia experiencia interna, tus
emociones y pensamientos, con reconocer que está ahí, que existe.

Con permitirte llorar si es lo que necesitas, con hacer un hueco a
aquello que estás sintiendo, con saber que tu manera de ser no tiene nada malo
y que no eres un problema que hay que solucionar. Tiene que ver con normalizar lo que sientes, porque si algo te duele,
te duele, no estás exagerando o imaginándolo.

La validación tiene que ver
también con reconocer que no hay manera mejor o peor, correcta o incorrecta de
sentir o pensar, y que lo importante es lo que haces con esos pensamientos y
emociones, y cómo te relacionas con ellos
.

Tiene que ver con expresar lo que piensas y sientes porque tú eres
igual de importante que los demás y tienes tu sitio en el mundo. Tiene que ver con dejar de castigarte por
ser como eres y darte la compasión que necesitas.

La validación tiene que ver en definitiva con volver a ti mismo, con re-encontrarte, porque llega un momento en la vida en que tienes que ponerte cara a cara contigo, y mirarte, y reconocerte tal y como eres y honrar eso, porque al final no se trata tanto de ser altamente sensible sino de si te peleas y lo niegas o si lo aceptas y abrazas y empiezas a vivir la vida de una manera auténtica.

Y tú, ¿aprendiste desde pequeño a negarte a ti mism@?

Te espero en los comentarios.

Artículo originalmente escrito en: https://mariagomezpsicologia.com/como-pas-aprendiste-a-negarte-a-ti-mism/

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