MISTICISMO, ESPIRITUALIDAD Y OTRAS HIERBAS


Un post serio sobre MISTICISMO, ESPIRITUALIDAD Y OTRAS HIERBAS que podría ser continuación del anterior.

La sabiduría habita en la incertidumbre. Un post que pocos leerán porque es más largo que un día sin pan y la gente se cansa enseguida porque los cerebros están acostumbrados últimamente a recibir estímulos rápidos y fugaces (o porque soy más rollera que la vecina del quinto). 😎 También lo he compartido en Facebook.

¿Por qué habiendo experimentado todas esas sensaciones extraordinarias durante la meditación no soy fiel seguidora de ninguna corriente “espiritual”?

👉Respuesta rápida: porque paso de gurúes pseudoiluminados y de corrientes espirituales ya construidas. Yo voy a mi bola, sorry. Soy mi propio rebaño que empieza y termina en mí. Lo de que somos seres gregarios y nos necesitamos unos a otros es cierto, pero en el tema espiritual yo voy por libre.

🐏🐑🐐

Si habéis leído mi ebook TRANCE, sabéis que he experimentado otros estados de conciencia desde que era muy cría (algunos lo llaman “estados alterados” otros “estados expandidos” y otros lo llaman de cualquier otra manera).

 

Orígenes de mis estados de meditación

Cuando tenía 10 años aproximadamente comencé con la práctica de la meditación profunda. Y sobre los 12 años empecé a escribir algunas de las experiencias y sensaciones que tenía tras cada meditación (el ebook TRANCE es un pequeño compendio de algunas de esas sensaciones).

En mi adolescencia uno de mis deseos más ardientes era poder irme a meditar algún día a un lugar silencioso y tranquilo para alcanzar “la iluminación”. Porque era obvio que, si con una práctica casi diaria de meditación podía alcanzar esos estados, si me retiraba a un lugar sin estímulos externos y llevando una vida dedicada a la meditación, podría integrar ese estado de bienestar para que permaneciese en mí 24 horas al día todos los días de mi vida.

Cuando no tenía clases dirigidas, meditaba sola en casa. La meditación me dio acceso a “otros mundos”. Esos otros mundos eran otros estados de conciencia. Cuando “regresaba” del estado meditativo, poco a poco me iba dando cuenta de cómo el estado de conciencia “ordinario” se iba instaurando en mí nuevamente. Era muy consciente de cómo los pensamientos, las emociones y la percepción del cuerpo y de la realidad del “afuera” iban volviéndose a “colocar” en mí como si fuese un vestido, un traje, una especie de uniforme.

 

Qué ocurre en los estados meditativos

Lo que ocurre durante algunos estados de conciencia meditativos es que nos liberamos de eso con lo que nos identificamos en el día a día. Nos desprendemos de lo que llamamos “yo” y pasamos a formar parte de un “todo” o un “nada” y la identidad que conocemos de nosotros mismos desaparece.

Lo que algunos llaman “muerte del ego”, lo que otros llaman “iluminación” y otros se han inventado otros nombres, para mí no es más que una experiencia brutal que se tiene en un estado de conciencia determinado.

 

Algunas consecuencias de estados meditativos


Claro que esos estados te pueden llevar al “enganche” porque son estados fuera de lo común que te hacen sentir que has accedido a la realidad absoluta.

También pasé por alguna fase de “ego espiritual” creyéndome superior por ser capaz de llegar a esos estados.

También pasé por la fase del “miedo” teniendo el pensamiento de que con esos estados tal vez podría volverme loca.

 

Volver al YO


He experimentado sensaciones muy potentes, realidades muy potentes. Pero después de esas sensaciones, siempre he vuelto a mi “yo” ordinario. Además con la complicación de que, como era una chica “rara” y sabía que era distinta a otros (entonces no sabía que era autista) pues no tenía demasiado claro quién era yo. Así que… podéis imaginar el batiburrillo psicológico con el que he convivido toda mi vida. Si no me he vuelto muy loca tal vez ha sido un milagro.

 

Necesidad de saber

Mis ganas de saber, la necesidad de llegar al origen y a la “verdad” de todo con todo (creo que es una característica de muchas personas autistas), me ha hecho profundizar mucho, ponerme a prueba, buscar respuestas en la ciencia, poner los pies en la tierra. Porque soy incapaz de “creer” sin más. Necesito comprobar por mí misma, no me sirve creer algo que digan otros sobre cosas tan íntimas como son estas experiencias subjetivas durante la meditación.

Por eso no me sirve que me digan que soy capaz de “conectar con dios”, porque no tengo certeza de que exista un dios.
¿Y si dios es un estado de conciencia igual que lo es el estado de conciencia ordinario en el que funcionamos habitualmente en la vida cotidiana cuando preparamos la comida, vamos a comprar o damos una vuelta por el parque?

Estados de conciencia distintos


Para mí la vida es un transcurrir de estados de conciencia diferentes. Desde el sueño a la vigilia, pasando por estados de hiperfoco, disociaciones, colapsos y otros estados muy habituales en autismo, y también estados meditativos o estados psicodélicos si ingiero sustancias. PERO resulta que ya no me flipo a posteriori con los estados meditativos. Disfruto el momento y ya está. Y luego vuelvo a la realidad donde paso la mayor parte del tiempo de mi vida que es la realidad mundana, la de comer y beber, la del cansancio, las emociones, la alegría y la tristeza, la realidad de luces y sombras.

He experimentado lo que llaman “muerte del ego”, he experimentado somatizaciones de enfermedades de otros, he experimentado disociaciones de mi cuerpo, de mis emociones y pensamientos (no las del autismo, que también, sino las de meditación), he visto al planeta cambiar de estado de manera acelerada, glaciaciones incluidas, he viajado por túneles sin espacio ni tiempo, me he muerto, he notado el rugido del mar a unos niveles que me han impactado, he sentido la ingravidez, me ha cambiado la percepción, notando aromas desconocidos y escuchando sonidos que me resultan imperceptibles en un estado de conciencia ordinario, como por ejemplo el sonido del cristal de una ventana, he visto moverse objetos sin ser tocados y he experimentado otras cosas. Y todo eso, en el momento de experimentarlo, ha sido real. Todo esto sin drogas. Probar la psilocibina llegó después. Y no es más extraordinario un viaje con psilocibina que un viaje con una meditación. Al menos no para mí.

Y que no me venga ningún listo-místico a explicarme cosas sobre mi reacción a los psicodélicos sin conocerme de nada y sin saber a priori cómo funciona mi cerebro sin ellos. Y no, tampoco han sido brotes psicóticos ni nada similar. Solo han sido estados de conciencia provocados por la meditación. Así que tampoco me venga ningún psicólogo iluminado a evaluarme, que ya me he evaluado con una grandísima profesional y tengo un diagnóstico: AUTISMO.

 

Psicología del neurodesarrollo

En todos estos años, las mejores respuestas a las preguntas más trascendentales de mi existencia que son las que tienen que ver con el día a día de la vida cotidiana me las ha dado la neuropsicología. No la mística, ni la pseudocuántica esa de mier*da que se ve en redes, ni la religión. Concretamente las respuestas más reveladoras me vienen de la psicología del neurodesarrollo.

Resulta que sí, efectivamente soy capaz de percibir cosas que otras personas no pueden porque mi sistema nervioso funciona distinto.

Pero igualmente soy incapaz de percibir cosas que otras personas sí pueden precisamente por lo mismo: porque mi sistema nervioso funciona distinto.

Eso sí fue una revelación. Y no las respuestas simplistas y que no se pueden evaluar ni medir de ninguna manera como esas de “eres un ser de luz” o cosas similares.

 

La espiritualidad es una dimensión humana

Por supuesto la espiritualidad es una dimensión humana fascinante que merece todos mis respetos y la practico en mi intimidad. Pero no voy volando por ahí con mi varita mágica bendiciendo a todos los buscadores de una mística interpretada por algunos con egos crecidos creyentes de que su “despertar” puede salvar el mundo y salvarnos a todos. ¿Salvarnos de qué? ¿de nuestra propia ignorancia? Venga, va. De nuestra ignorancia creo que solo nos salvarán un poco las personas inquietas e inconformistas que no tienen dogmas absolutos.

Por si alguien todavía no se ha dado cuenta, la única certeza que tenemos es que TODOS nos vamos a morir algún día. Mientras tanto, quien quiera comprar el camino espiritual de otros sin cuestionarse nada, adelante. Y quien prefiera crear su propio camino para sí mismo, tiene mi absoluta admiración.

En la imagen de IA pretendo simular a una niña pequeña accediendo a esos otros mundos. Esa niña puedes ser tú, puedo ser yo, puede ser cualquiera. Esos mundos están al alcance de todos sin pagar ni un céntimo.

Y si me preguntas: ¿qué hay de realidad en esos estados de conciencia? Te diría: cuando se experimentan, todo es realidad.

Pero NO te voy a asegurar que se han desmontado los átomos de mi existencia y los he fusionado con el universo porque incluso habiéndolo experimentado NO SÉ que es. Si nos tuviésemos que fiar de lo que pensamos, de lo que sentimos o de lo que percibimos como si fuesen verdades absolutas estaríamos inmersos en una ignorancia abismal.

Para mí la sabiduría habita en la incertidumbre. E insisto: la vida es un espectro de estados de conciencia diferentes.



Artículo originalmente escrito en: https://nievescasanova.es/misticismo-espiritualidad-y-otras-hierbas/

Nieves
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